DEVOCIONALES: Semana 10: Abrazados a la fe verdadera.

Lunes 28 de enero  de 2019

Nuestra fe tiene un origen, un autor y perfeccionador, el cual también nos insta a vivir firmes en la libertad que nos ha dado. Abrazados a la fe, enfrentamos el mal con firmeza y determinación.

  • Hay que enfrentar el mal en la firmeza de la fe (1Pedro 5:8-9).

Estamos en un combate espiritual continuo. Este mundo ha dado la espalda al Señor, y el enemigo busca continuamente amedrentarnos y exasperarnos, para que bajando los brazos, pueda silenciarnos, dejarnos anulados.

Esta es la única posibilidad que tiene con los creyentes, pues el poder que está en ti es victorioso. Para esto nos ha sido dada la fe. Cuando mantenemos nuestra fe activa, en oración y en acción, no dejando lugar a la distracción, este enemigo no tiene posibilidad contra ti.

El mal debe ser enfrentado, pues para esto “apareció el hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1Juan 3:8), y nosotros que estamos con él, continuamos con la misma labor. Resiste las tentaciones en fe, con las fuerzas del Señor, e interfiere en las tinieblas, para predicar la palabra, sanar al enfermo y rescatar al oprimido sin esperanza ¡Todo por medio de la Fe!

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Martes 29 de enero de 2019

  • Decidimos por Jesús todos los días (Hebreos 12:2).

Nuestra fe sin Cristo está vacía. Por eso, la palabra nos insta a poner nuestros ojos en él solamente, y no en nuestras expectativas personales, ni siquiera en los milagros. Nuestra mirada debe estar en Cristo.

Para lograr esto, debemos voluntariamente decidir seguirle cada día. Es verdad que en un momento de nuestras vidas, estando lejos de Cristo, tomamos la decisión de entregarle nuestro corazón. Y eso cambió toda nuestra vida. Aun así, no es un acontecimiento que debe quedar en el pasado, sino que por la fe, cada día debes encomendar tu vida a él.

Las situaciones, las pruebas, nos fuerzan a tomar decisiones. Qué bueno es que en cada una de ellas decidas honrar a Cristo, y así no darle oportunidad al enemigo. Esas decisiones, aun las más pequeñas, fortalecen tu fe en el Señor.

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Miércoles 30 de enero de 2019

  • Renuncio a otros señores (Mateo 6:24).

Como dijo el Señor “no se puede servir a dos amos”. Solamente vamos a servir a uno de ellos. El Señor no comparte su Gloria con nadie, ni tampoco el trono de tu corazón. Él está en el primer lugar, o no está en ninguno.

Para poder servir a Cristo en libertad, y afianzar nuestra fe, tendremos que renunciar al domino que otras cosas tengan sobre nosotros. Pueden ser supersticiones, idolatría, una pasión desmedida, que se lleva el tiempo y los recursos que tendrías que poner a disposición del Señor Jesucristo. Pero también consideremos como “señores” a aquellas cosas que nos obligan a actuar, aun contra nuestra voluntad: el temor, la ira, la vergüenza, el egoísmo, enfermedades y trastornos… en definitiva aquellas cosas que nos dominan.

Renunciar a ellos, da lugar a que el Espíritu Santo opere en nosotros una transformación completa, y vivamos bajo su Señorío.

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Jueves 31 de enero de 2019

  • Abiertos con franqueza a la luz de Cristo (Apocalipsis 3:20).

Como seres humanos, tenemos una marcada tendencia a ocultar nuestros errores y defectos. Fue el principal error de Adán, quien tras haber desobedecido a Dios, además, intentó culpar a otros, y esconderse del Señor (Génesis 3:8-12).

Pero estando ahora bajo la gracia de Dios, todos nuestros pecados nos han sido personados, solo debemos ser genuinos en nuestro arrepentimiento (2Pedro 3:9). De nada nos sirve ocultarnos ante quien todo lo ve. La fe verdadera nos hace abiertos al Señor, permitiendo que el corrija y limpie todo nuestro interior. La fe verdadera nos hace saber que su misericordia, amor y gracia están a nuestro favor (Hebreos 4:16) ¡Su luz irrumpe en nosotros, siempre para nuestro bien!

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Viernes 01 de febrero de 2019

  • La fe es poderosa para vencer en ambientes hostiles (2Corintios 10:4).

Como nos encontramos en un combate espiritual, es natural que de momento lleguemos a sentir la hostilidad del mundo (Juan 16:33). No es para temer, sino para vencer en fe.

Observa que nos dice el Señor respecto a la hostilidad que podamos recibir:

“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lucas 6:27-35).

Ninguna de estas cosas es posible si no es por la firmeza de la fe, que nos lleva a actuar conforme a la naturaleza de Dios en mí, y no mi propia humanidad. Se firme, porque la fe vence los ambientes más hostiles, con armas espirituales (2Timoteo 1:7).

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Sábado 02 de febrero de 2019

  • Los días presentes requieren fe verdadera.

Sin lugar a dudas estamos atravesando los últimos tiempos. Y aunque son tiempos peligrosos, también es el momento en que se está viendo la Gloria de Dios con mayor intensidad. Todo lo que está escrito se está cumpliendo.

Es por esto que no podemos permitir que ninguna distracción apague nuestra fe. Por el contrario, es tiempo de velar y orar, poner nuestra fe, aunque fuese pequeña, en acción. Esta fe verdadera que parte de la fidelidad de Dios hacia nosotros, y de nuestra determinación a seguirlo.

Por nada del mundo dejes de hacer lo que Dios te ha enviado a hacer. No hay hostilidad, aflicción, oposición que pueda frenarte si estas afirmado, con los ojos puestos solo en Jesús, decidiendo por él cada día, trabajando tu fe, para que crezca y madure.