DEVOCIONALES: Semana 8: Efectos de una fe apasionada.

Lunes 14 de enero  de 2019

La pasión, el fervor, la dedicación y la entrega son evidencias de una fe que ha comprendido quién es Jesús, y el lugar que nos ha dado a su lado.

  • ¿Por qué miramos a Cristo? (Por quién es o por lo que necesito) (Hebreos 12:2).

Estamos acostumbrados a venir al Señor cuando tenemos una necesidad. Es más, muchas de nuestras referencias hacia él tienen que ver con su obra en nuestras carencias: salvador, sanador, proveedor, protector, etc.

Estas son verdades irrefutables, es así, Dios está a tu favor. Pero para que nuestra fe crezca y madure, debemos tener perspectiva respecto al carácter de Dios. Es cierto, él cubre mis necesidades, pero es el todopoderoso, y su majestad no tiene límites. Por lo tanto, no puedo solo venir a él cuando necesito algo, cuando estoy presionada, cuando cometí un error. Es necesario que le alabe, adore y sirva por quién es él, y no solo por lo que hace por mí. Miramos al Señor porque está en el trono de su majestad ¡Porque es mi Dios!

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Martes 15 de enero de 2019

  • Jesús entrego todo por mí, y él es mi todo (1Timoteo 3:16).

Detente y observa, medita ¿Cuál fue el precio de nuestra salvación? ¿Cuánto le costó al Señor el que hoy podamos elegirlo nuevamente? Tuvo que despojarse de su gloria, y entregarlo todo. Su pasión y amor le llevo a concluir en una entrega absoluta por nosotros.

Ahora pregúntate ¿Qué significa Cristo para ti? Y una vez que lo hayas evaluado, observa ¿Cuánto de mi vida representa? Cuántas veces negociamos partes de nuestra vida con el Señor. Decisiones que tomamos sin su guía, tiempo que invertimos en lo que no edifica, reservas que ponemos a nuestro servicio y corazón. Él tiene que tener el primer lugar en todo en nuestro ser, y eso se evidenciará en tus decisiones, tu obrar, tu fe.

Vemos en Jesús una apasionada entrega por nosotros. Pero si él no es el todo en mí, puedo estar en peligro. No te asustes, no te juzgues. Solo medita esto, de manera que cada día puedas crecer en tu entrega a él.

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Miércoles 16 de enero de 2019

  • Una fe apasionada por quién es el Señor (2Pedro 1:1-2).

La pasión por Cristo surge espontáneamente cuando comenzamos a conocerlo. Las cartas de los primeros apóstoles hacen mucho hincapié en el conocimiento (2Corintios 4:6; 10:5; Efesios 1:7; 4:13; Filipenses 3:8; Colosenses 3:10; 2Pedro 2:1-8); conocerlo es de suma importancia.

¿Cómo podemos hacer para conocer quién es el Señor? En primer lugar, aceptándolo en el corazón, arrepentidos de nuestros pecados, tomando su perdón. A partir de ahí, tenemos pleno acceso a su presencia. La vida de oración nos hace conocerlo más, no teóricamente, sino en una práctica continua, estando con él, escuchando su Palabra, guiados por su voz.

La relación cercana con Cristo es posible, y nos lleva a conocerlo cada vez más. Eso despierta nuestra fe, la hace ferviente y osada, pues elimina las tinieblas del temor y de la duda.

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Jueves 17 de enero de 2019

  • Cambiando indiferencia por pasión (2Pedro 1:1-2)

La fe apasionada es capaz de enfrentar los sentimientos negativos que nos invaden. A causa de nuestra lejanía con Dios, y de vivir fuera de su propósito, los humanos hemos caído en un círculo de culpa y decepción continuos. Culpa por nuestros errores, y por las consecuencias que acarrean. Decepción por todos los intentos de confiar, de creer. Por las traiciones, por las cosas que salen mal. Ese es el común en el mundo. Todo esto acarrea finalmente el peligro de la indiferencia, hacia el prójimo y hacia el Señor también.

Pero Cristo llegó, y cambió todo. No tenemos por qué seguir así. Él pagó el precio de nuestra culpabilidad (Isaías 53; Colosenses 2:13-16); eso significa que cuando miramos a Cristo por la fe, somos libres de nuestros errores, y de nuestro pasado. Aunque queden consecuencias que solucionar, él tiene el poder para ayudarte a enfrentarlas y fortalecerte. También la decepción se termina, porque ahora confiamos en la roca sólida e inamovible (Lucas 6:47-48), quien no defrauda ni miente, ni cambia de parecer (1Samuel 15:29). Conocerlo a él cambia la indiferencia por pasión inagotable; nunca te conformes con menos, usa esta palabra para combatir contra cualquier sentimiento o pensamiento que quiera apagar la pasión de tu fe.

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Viernes 18 de enero de 2019

  • Pasión que entrega todo (1Timoteo 3:16)

Mirar a Jesús es conocerlo, verlo en su trono, y también seguir su ejemplo. Como hombre, nos mostró el camino a seguir, la vida apasionada por el Padre, y nos prometió que cosas mayores llegaríamos a hacer (S. Juan 14:12).

Seguir su ejemplo de pasión nos lleva a ver su ejemplo de entrega. Nadie más que vos puede decidir cuánto entregar al Señor en servicio de amor y alabanza. Es completamente voluntario, y nadie puede juzgarlo, pero el resultado lo evidenciará (Lucas 9:24). Muchas veces te enfrentarás a la duda ¿no será demasiado?, o a la comparación ¿Cómo yo tanto y otros menos?

El Espíritu Santo que te fue dado, se mueve y manifiesta en tu fe apasionada, dispuesta a entregarlo todo por Cristo. Toda entrega tiene recompensa (Lucas 18:28-30).

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Sábado 19 de enero de 2019

  • Pasión que muestra la Gloria de Dios.

En la indiferencia se anidan todos los males. Cuando no hay interés por conocer más al Señor, por crecer, por amarlo, mucho menos habrá entrega.

Por el contrario, en el fuego de la fe apasionada, el Señor muestra su gloria. Conocerlo, nos da confianza, nos hace amarlo cada vez más, nos llena de osadía, afianza nuestra fe. Verlo nos apasiona, y esa pasión nos hace desprendidos, capaces de entregarlo todo, para alcanzarlo todo con él.

No tengas temor de entregar, de ser apasionado. Tu fe tiene recompensa asegurada, y abre el campo de acción para que la Gloria de Dios se manifieste.